"Hablar de Pablo es hablar de muchas cosas...
por Raffaello Bocciolini
En primer lugar hablar de Pablo es hablar de un gran intèrprete vocal de la nueva pero tambièn de la vieja trova. Sì, porque Pablo tambièn es un gran cantante de los viejos boleros, y de los viejos sones: no le ha dado miedo medirse con los grandes del pasado, y hoy sus interpretaciones de canciones como "Delirio", "Perfidia", "Chan Chan", "Huellas del pasado" y muchas màs se escuchan en sus versiones hermosas y encantadoras, tal como las de Tito Rodrìguez, de Compay, y de otros grandes del pasado.
Pero hablar de Pablo es màs que nada hablar de la nueva trova, movimiento del cual es co-fundador y al cual ha participado tanto como intèrprete y como compositor. Se puede decir que si Silvio "ha preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado", Pablo ha privilegiado en cambio hablar de lo posible: sus canciones de amor, desde "El breve espacio" hasta "Yolanda" son canciones de amor escritas con intensidad y sencillez.
Tal vez no ha hecho màs que mirarse hacia dentro y darse cuenta de
que sus sentimientos tambièn eran los sentimientos de quien lo
escuchaba, y que su mirada introspectiva y profunda exploraba al mismo
tiempo los altibajos de muchos màs que se han identificado con su forma
de sentir. Alguien ha llegado hasta a ironizar sobre cierta tristeza
que transparece muy evidente sobre todo en ciertas canciones suyas màs
recientes, una tristeza casi paranòica, y sin embargo despuès de unas
decenas de anhos sus admiradores lo siguen escuchando, van a sus
conciertos, y le compran sus discos: ha de ser que ciertas pasiones,
ciertas formas desilusionadas y amargas de reflexionar sobre fracasos
amorosos o sobre el riesgo de que al interior de una relaciòn llegue a
prevalecer la rutina, tambièn son patrimonio de mucha gente màs.
Y
no es posible hablar del Pablo enamorado o desenamorado y callar del
Pablo polìtico, serìa como si un revolucionario cubano festejara el
primero de enero olvidàndose de que tambièn hubo un 26 de julio. Como
observador atento de la realidad Pablo ha anotado en sus canciones
tambièn su credo polìtico: se trata de un terreno dificilìsimo en el
cual es muy fàcil caer en lo panfletario.
En estos casos es muy fàcil
resbalar en una declaraciòn polìtica acompanhada por una melodìa:
poetas sin guitarras como Rafael Alberti, como Garcìa Lorca, como
Benedetti lo han hecho antes de èl, y tambièn otros poetas con
guitarra, como Silvio, Delgado y Feliù han aceptado el reto, en algunos
casos perdiendo, pero logrando en muchas ocasiones un excelente
equilibrio entre sentido estètico, belleza e incisividad de la letra, y
encajar todo en una melodìa que armonice tantos elementos... "Son de
Cuba a Puerto Rico", "Canciòn para la unidad de Latinoamerica", "Si el
poeta eres tù"(en mi opiniòn la mejor canciòn escrita sobre el Che)
"Pobre del cantor" no son que algunas de las apuestas que Pablo ha
ganado, canciones en las cuales nos habla de grandes temas polìticos
sin olvidarse que en su esencia sigue siendo un poeta, un gran poeta
tierno y apasionado igual que cuando ama o cuando sufre por amor.
Hablar
de Pablo es hablar de un gran defensor de la revoluciòn, lo cual no le
ha impedido tambièn expresar cierta inconformidad suya con algunos
aspectos de la Revoluciòn, porque una cosa la tiene bien clara: èl no
vive en una sociedad perfecta.
Hablar de Pablo, lo dije desde
el principio: significa hablar de muchas cosas. Tal vez hubiera debido
comenzar diciendo que Pablo es una persona de gran calidad humana. No
ha sido lo primero que se me ha ocurrido escribir porque yo conozco
bastante al Pablo trovador pero nunca lo he conocido personalmente, y
sin embargo los que lo conocen y con los que he hablado (su gran amigo
el pintor Roberto Fabelo entre otros) me han asegurado que es una
persona extremadamente bondadosa y generosa. Tal vez hubiera debido
empezar de ahì ese comentario, pero no es cambiando el òrden de los
factores que se altera el producto: Pablo es una personalidad muy
compleja para analizarla en tan pocas palabras, y ademàs ahì estàn sus
canciones: a veces las desnudo de esa voz privilegiada con que nos las
canta, y simplemente las leo, como si fueran poemas o simples
pensamientos, y el resultado es igualmente muy elevado: siempre queda
un gran artista que con el mismo rigor analìtico, pero sin renunciar
nunca a un granito de ideal escribe cosas sencillas y deslumbradoras
sobre sentimientos humanos y sobre temas polìticos.
Creo que en el
fondo Pablo ama la vida, porque al fin y al cabo se necesita el mismo
corazòn para amar a una mujer como Yolanda o a un presidente chileno
trahicionado por su ejercito...
A Pablo va todo mi agradecimiento para su infinita labor que ha estado desarrollando a lo largo de varias dècadas ya.
Raffaello Bocciolini.
"