[Boletin] Silvio, un trovador requerido (otra entrevista)
boletin en trovacub.com
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Sab Abr 9 21:49:47 CDT 2005
Silvio Rodríguez Un trovador requerido
Con entradas agotadas desde hace dos meses, el cantante cubano actuará la
semana próxima en el Luna Park, para presentar su último CD, "Cita con
ángeles"
Distanciado del fenómeno que sigue generando su obra de este lado del
continente, nada parece alterar la mansa tranquilidad que Silvio Rodríguez
vive en Cuba. El trovador pasa sus días entre las canciones y esa cita
cotidiana con su hija Malva y su nieto Diego, los "ángeles" que inspiraron
su última obra que vendrá a presentar con una serie de cuatro conciertos, a
partir del martes próximo, en el estadio Luna Park.
La entrevista es por mail. María de los Angeles, su hermana y manager, hace
el puente y las respuestas llegan apresuradas en la antesala de su nueva
visita a la Argentina: su último recital fue el 25 de mayo de 2004, cuando
actuó en el acto organizado por el Gobierno, ante más de cien mil personas.
Con un singular reportaje por correo electrónico se despacha sobre su
relación con Pablo Milanés, la situación actual de Cuba, su admiración por
el poeta Juan Gelman y el origen de su última producción "Cita con ángeles".
-¿Cuál es el espíritu de su último trabajo?
-Los ángeles de esta cita tienen que ver con Malva y Diego, hija y nieto,
nacidos en 2003. La epifanía que significaron les dio alas a las canciones.
La indefensión del ser humano ante la hostilidad sin freno es el factor
clave del disco. Por eso también las alusiones a la agresión a Irak.
-El disco no tiene esas "canciones urgentes", pero sí la mirada reflexiva
sobre la guerra de Estados Unidos a Irak y el atentado de las Torres
Gemelas. ¿Siente que su decir ha cambiado con los años?
-"Canción urgente a Nicaragua" es, como el título anuncia, una concepción
marcada por el apremio, un tipo de canción contingente y excepcional dentro
de mi quehacer. Por otra parte la idea de una canción sobre la guerra de
Irak me venía dando vueltas desde la primera agresión, en los años 90.
Cuando aquellos bombardeos, me preguntaba qué habría sido de la ciudad que
dio lugar a "Las mil y una noches", legado de la cultura iraquí con el que
se han beneficiado hasta sus agresores. Por eso ahora, en "Sinhué", los
fantasmas de aquellos personajes vagan entre las ruinas buscando su antigua
ciudad convertida en escombros.
-Después del trabajo sinfónico con "Expedición", este "Cita con ángeles"
parece la vuelta a la síntesis de la trova.
-Lo acústico es mi origen, el origen de la trova de la que soy parte. Los
conciertos que haremos en el Luna lo van a explicar mejor que yo.
-¿Siempre fue afecto a la austeridad? ¿Busca encontrar la síntesis perfecta
de un poema japonés?
-No hace falta ir tan lejos. Preferiría ser capaz de llegar a la síntesis de
Juan Gelman en sus poemas sefardíes.
-Debido a su ausencia de los escenarios, "Expedición" pasó casi inadvertido
en la Argentina; sin embargo, para la prensa especializada fue uno de sus
mejores trabajos de los últimos años. ¿Qué balance hizo de esa experiencia
musical?
-Tenía que pasar por "Expedición" para darme cuenta de algunas cosas. Fue un
aprendizaje, una prueba que me hice a mí mismo. Más adelante quisiera volver
al lenguaje orquestal, espero que entonces mucho más amplio y depurado.
-Hace poco, en una entrevista para la Argentina, Pablo Milanés declaró que
estaban distanciados. ¿Quedó muy atrás esa época en la que compartían sus
canciones en el Centro de Experimentación de Cuba?
-En mi caso, no siento que todo aquello haya quedado atrás sino más bien
dentro de mí. El Grupo de Experimentación Sonora fue una de mis primeras
escuelas, tanto musical como humanamente. Aquello, en cierta medida,
conforma también el yo de ahora. Mis antiguos compañeros tienen un lugar
especial en mi corazón, los que continúan cercanos y los que no.
-¿Qué los distancia, la música o las posiciones políticas?
-Siempre Pablo fue Pablo y yo fui yo, aunque hubo momentos en que estuvimos
más compenetrados. Cierto es que a veces hacíamos una canción a dos manos,
con sólo la tonalidad por referencia, y cuando pegábamos las partes aquello
parecía compuesto por uno. En lo político podría decirse algo parecido:
siempre tuvimos más coincidencias que discrepancias. Cierta vez Pablo me
dijo que había decidido continuar haciendo giras él solo. Hasta ese día
íbamos juntos a todas partes. Cuando vio la cara que puse me dijo que
aquello no era para dividirnos sino para multiplicarnos. Yo le creí. Desde
entonces cada cual hace sus propios conciertos y giras. Esto cada vez nos ha
hecho coincidir menos, hasta el punto de que actualmente cambiamos
impresiones a través de lo que los periodistas nos preguntan sobre el otro,
como ahora es el caso.
-Su participación en el Centro de Experimentación Sonora fue cuestionada por
algunos sectores del gobierno. ¿Siguen sucediendo este tipo de cosas?
-Esas contradicciones aparecieron al principio, cuando había mucha confusión
y todo lo que no fuera habitual provocaba suspicacias. En los años sesenta,
las canciones que más se escuchaban eran de las llamadas románticas. Las
pocas que daban opiniones eran generalmente apologéticas con el reciente
triunfo. Nosotros, los jóvenes, hacíamos un tipo de canción que hablaba de
los problemas sociales y defendíamos algunos puntos de vista que
contradecían los pareceres más conservadores. Actualmente, siguen existiendo
reticencias respecto de la crítica a través del arte, pero no a los niveles
tan dramáticos de las primeras dos décadas.
-¿Cómo está ahora la situación en Cuba?
-En las últimas semanas se ha anunciado que estamos empezando a superar el
Período Especial, llamado así por las penurias económicas que significó para
nosotros la derrota del campo socialista europeo. Hay varios factores que
determinan este cambio: los créditos que ha otorgado China y el incremento
de nuestra producción de níquel; el intercambio creciente con Venezuela; el
descubrimiento de valiosos yacimientos de petróleo. Todo esto ha revertido
la pobre realidad energética que teníamos. En el terreno político todavía no
sabría decir lo que nos deparará el futuro.
-¿Se sigue sintiendo un cantante de la revolución?
-Mi voz surgió en el florecimiento de la revolución cubana. No puedo ni
quiero desligarla de ese momento histórico, que considero luminoso.
-Usted debe tener un nivel de vida más alto que el de la mayoría de sus
compatriotas. ¿Eso le genera algún sentimiento contradictorio?
-Al principio me resultaba un poco embarazoso, pero uno aprende a darle un
contenido adecuado hasta al dinero. Hay que pensar que el dinero es algo
inerte hasta que uno lo emplea. Te puedes poner a su servicio o puedes poner
el dinero al servicio de tus convicciones. Eso último es lo que trato de
hacer, sin querer dármelas de santo.
-¿Cómo se lleva con esas canciones suyas que se transformaron en clásicos?
-No reniego de ninguna canción, ¿cómo podría? Sólo trato de complacer sin
hacer concesiones que me negarían como cantor. Uno de los placeres que tiene
este oficio es el afán por demostrar que uno está vivo y creando.
Por Gabriel Plaza
De la Redacción de LA NACION
Influencias
-¿Que músicas y músicos lo influenciaron más directamente y ampliaron sus
horizontes?
-Nuestras raices son la trova de la isla y en general la música cubana.
Nuestras influencias, lo foráneo, fueron la música llamada culta, los
Beatles, Michael Legrand y el bossa de Tom Jobin y João Gilberto. Cuando el
tropicalismo y la nueva canción latinoamericana llegaron a nosotros,
nuestros perfiles ya estaban bastante caracterizados. Esto no quiere decir
que no hayamos bebido de lo que nos llegó después, porque la verdad es que
la interrelación con el mundo no termina nunca. Hay que decir que la
generación de la nueva trova no es totalmente homogénea en cuanto a
influencias y estilo. La nueva trova no es un género musical, es un grupo de
gente de una época con más o menos motivaciones similares, con compromisos
éticos tan o más fuertes que los estéticos. Musicalmente, entre nosotros los
hay más cercanos al filin (la trova de los 50), otros a la trova tradicional
y otros al son.
-¿A que género no se atrevió nunca y por qué?
-Creo que me sería difícil hacer rap. Sin embargo en la década del 60 hacía
largas canciones declamadas sobre un ritmo de guitarra, a las que
intercalaba un estribillo. No sé si aquellos experimentos me convirtieran en
una especie de precursor o algo así.
En vivo en Buenos Aires
Dos meses antes de su llegada, el trovador agotó todas las localidades para
sus conciertos del 12, 15, 16 y 17 de abril en el Luna Park. Para los que
tienen su entrada, el músico cubano anticipó que estará acompañado del trío
Trovarroco, de la ciudad de Villaclara, integrado por Rashid López
(guitarra), Maikel Elizarde (tres cubano) y César Bacaró (bajo). También
participarán Oliver Valdés (percusión) y Niurka González (flauta y
clarinete), que tocaron en su última producción. "Todos son
exquisitos -apunta Silvio-. Hacemos un programa con canciones diversas,
parte del disco «Cita con ángeles», parte de mi próximo álbum y parte con
esas canciones que la gente siempre quiere. Espero que con esa variedad
todos quedemos complacidos", concluye.-¿Tiene intenciones de rescatar
canciones de su primera época? -Algunas vamos a hacer en el concierto.
Algunas autobiográficas, con personajes de mi infancia y mi pueblo, y otras
de las todavía inéditas que compuse en el motopesquero Playa Girón.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/694424
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