[web_silvio] Silvio y la cancion urgente para Nicaragua
Maryel
nierika en trovacub.com
Mie Mar 5 09:35:06 CST 2008
Róger Aguilar Jerez.*
END - 19:32 - 04/03/2008
Domingo, 2 de marzo de 2008, cerca de las 10:30
p.m. Unos 10 mil nicaragüenses y extranjeros
asistíamos a un concierto magistral ejecutado por
el reconocido y mundialmente famoso cantautor
cubano, Silvio Rodríguez Domínguez, después de 25
años de ausencia en nuestro país. Concluye el
concierto. Silvio deja el escenario pero la
gente, extasiada por una jornada poético-musical
de casi dos horas, en la que ha hecho un
recorrido por toda su discografía, pide más. El
icono de la Nueva Trova Cubana regresa a la
tarima y nos brinda uno más de sus temas.
Nuevamente se va pero el público insiste. Silvio
y su banda están ya dentro del vehículo que los
sacaría del local del concierto. Pero la multitud
sigue gritando, eufórica. Corean “¡¡urgente,
urgente, urgente!! Es obvio que se refieren a la
canción que Silvio nos regaló en el año 83,
dedicada a nuestro pueblo combativo y
revolucionario: “Canción urgente para Nicaragua.”
Con seguridad, casi todos los ahí presentes,
incluyéndome, pensábamos que sería la última
canción que interpretaría. “¡Urgente, urgente,
urgente!”, sigue gritando el público. Desde el
privilegiado ángulo en que me encuentro (arriba
de una torre de parlantes, a la cual me subí para
observar bien el concierto) veo que Silvio se
baja del vehículo y sube una vez más al
escenario. La gente estalla en gritos de júbilo y
cada vez más fuerte piden el tema: ¡Urgente, urgente, urgente!
Silvio parecía no escuchar bien lo que pedían a
gritos; se gira a uno de sus músicos y le dice
algo. El otro responde como aclarándole las
dudas. Fue entonces que soltó unas frases
lapidarias. Dirigiéndose a la audiencia,
seguramente en una situación muy incómoda, dijo,
para justificar su negativa a tocar el tema (no
son palabras textuales): “Es que tengo problemas
con esa canción”. La gente parecía no entender.
Lo primero que pensé es que a lo mejor no la
habían ensayado, pero me parecía un poco extraño.
Luego los gritos se incrementaron. ¡Urgente,
urgente, urgente! Las banderas de Nicaragua, Cuba
y rojinegras se agitaban sin cesar. Silvio,
tomando su guitarra y dispuesto a tocar un último
tema, agregó: “Las realidades han cambiado”.
Confieso que al escuchar lo último me quedé
petrificado. Y a pesar del inconformismo de
cierto sector del público, el gran cantautor
cubano nos regaló su última interpretación. Y
Nicaragua se quedó esperando su canción.
Quizás algunos no le den la gran importancia que
tiene el hecho que Silvio no haya querido cantar
la canción en cuestión. Pero en mi opinión, se
trata de un claro mensaje dirigido a quienes
gobiernan este país. A aquellos que se siguen
llamando de izquierda y revolucionarios; que
hablan en contra del imperialismo y pregonan
representar a los pobres y desposeídos, al
proletariado, a la clase popular. A esos que
manejan un doble discurso, que tienen una doble
moral. Porque dicen ser revolucionarios pero
actúan como el más vil y despiadado de los
capitalistas de derecha que podamos encontrar
sobre la faz de la tierra. Revolucionarios y
militantes de izquierda, marxistas confesos pero
con millones de dólares en cuentas de bancos,
seguramente en Suiza o Gran Cayman. Con grandes
empresas, inversiones de capital, inmensas
propiedades, parque vehicular de lujo, que los
asemeja más a un Donald Trump o Carlos Slim que a
un Ernesto “Che” Guevara o Carlos Fonseca Amador.
La actitud de Silvio Rodríguez y su negativa a
cantar el tema referido demuestran el gran
desprestigio que a nivel de la verdadera
izquierda internacional tienen los dirigentes del
partido de gobierno. Y particularmente, a nivel
de la Cuba socialista, la Cuba de Fidel, la Cuba
revolucionaria que se ha sostenido incólume y que
ha sido ejemplo para todos los pueblos de la
Tierra, ese desprestigio no es de ahora.
Unas semanas después que el partido actualmente
en el poder venciera en los comicios de noviembre
de 2006, Celia Hart, hija de los destacados
revolucionarios cubanos Armando Hart y Haydée
Santamaría, y militante del Partido Comunista de
Cuba escribió una carta conteniendo una dura
crítica sobre la actitud de la “izquierda” que
supuestamente representa el FSLN. A dicho
documento no se le dio mucha publicidad y casi
nadie lo comentó. Pero fue un golpe duro para el
danielismo. Decía Celia, en un párrafo: “….la
dirección del FSLN sin sacar las cuentas
necesarias, apeló por cuatro veces a las urnas.
Cada vez se despintaba más el rojo de su bandera.
Ahora creen que por fin ganaron la batalla.
Sucede que han volteado tanto a la derecha, que
ya es un partido electoral y que aquella
organización revolucionaria que nos hizo vibrar
en los 80 es uno más de los partidos electorales
que nos andan sobrando en nuestra región. Los
sandinistas y sus seguidores, entre los que me
cuento, debemos denunciar a viva voz que nos han
expropiado el nombre y se lo han colocado a un
partido que ha considerado oportuno la unidad con los enemigos para vencer.”
Obviamente, ni la actitud de Silvio Rodríguez ni
la opinión de Celia Hart representan la posición
oficial del gobierno revolucionario de Cuba
frente a la farsa de gobierno izquierdista que
mal dirige a nuestra nación. Pero muy en el
fondo, estoy convencido de que toda la dirigencia
cubana, a nivel de gobierno y partido, Fidel y
Raúl, incluidos, piensan lo mismo de este FSLN
del siglo XXI. Y es muy significativo que Fidel,
en su período de convalecencia del último año y
medio, haya recibido en su lecho a algunos
dirigentes internacionales como Hugo Chávez, Lula
da Silva, el presidente de Vietnam, entre otros,
pero el eterno y máximo líder del “sandinismo” no
haya podido ni siquiera tomarse una foto a la par
del ex dirigente pero siempre guía de la Revolución Cubana.
Así ven desde afuera a los dirigentes del FSLN
del siglo XXI. Así de tan desprestigiados están.
Y creo que a estas alturas es imposible revertir
esa percepción negativa. Pero en fin, seguramente
a ellos ni les importa. Con tal de alcanzar el
poder y permanecer en él por la eternidad y
acumular más riquezas de las que poseen hasta la
fecha, no sólo seguirán haciendo pactos y amarres
con la derecha y el gran capital nicaragüense. No
se limitarán a continuar manteniendo, para
complacencia de la Iglesia Católica la
penalización del aborto terapéutico y romper con
una tradición de más de un siglo de Estado laico.
No desistirán de seguir cometiendo toda clase de
violaciones y manipulaciones a las leyes del
país, pasando por encima del Estado de Derecho
las veces que haga falta. Con tal de lograr sus
objetivos de perpetuarse en el poder per secula
seculorum, con toda seguridad, un día de estos
descenderán hasta el mismísimo infierno para
hacer un pacto con Satanás, si fuese necesario.
Pero que se cuide Lucifer de esta clase de
“revolucionarios”. Si no se asesora bien en esa
hipotética negociación puede hasta perder el
trono que ocupa en su legítimo averno.
http://www.elnuevodiario.com.ni
@}-,-'-- Maryel, "la guardiana de la suerte"
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