[web_silvio] {Spam?} ¡Quién fuera... Silvio!
Maryel
nierika en trovacub.com
Mar Mayo 13 16:16:50 CDT 2008
La presentación de Silvio Rodríguez en el
complejo cultural Karl Marx, el pasado sábado,
renovó bríos entre quienes acudieron a escucharlo
[]
Por: José Luis Estrada Betancourt
Correo: <mailto:joselestrada en jrebelde.cip.cu>joselestrada en jrebelde.cip.cu
13 de mayo de 2008 00:57:47 GMT
Seguramente usted también se ha dado cuenta:
Silvio nos lee el pensamiento. ¿Deberíamos
demandarlo por hurgar sin reparo en él, por
convertir en elevada poesía nuestros secretos,
nuestras ilusiones y pesadillas más acalladas, o
deberíamos seguirlo venerando por ser quizá el
cantautor más lúcido, el porfiado soñador que en
estos últimos años nos ha acompañado con sus
incesantes preguntas, con sus amores y desamores,
con sus odios y alegrías que, al final, son igualmente nuestros?
Alguna vez, como ahora, deberá ser sana la
envidia. Y entonces Rodríguez comprenderá que
nosotros, los mortales, buscamos pero no
encontramos esas memorables melodías que él hace
nacer como la hierba en la tierra fértil, y que
también añoramos ser Lennon, McCartney, Sindo
Garay, Violeta, Chico Buarque..., pero sobre todo
Silvio, y no lo conseguimos. Sin embargo, no es
esa la razón por la cual se ha convertido en
nuestro trovador, sino gracias a su poder para
hipnotizarnos, para provocar que sigamos
insistiendo en aprendernos sus canciones, en
hacerlas nuestras, que acudamos en masa al Karl
Marx, o adonde nos convoque, como sucedió la
pasada noche del sábado, en que aceptamos
enrolarnos en una expedición, donde quiso
cantarle a todos y, al mismo tiempo, especialmente a cada uno de los presentes.
Sí, porque hay que decirlo. Silvio se las apañó
para satisfacer hasta a los más exigentes,
quienes incluso pudieran decir que faltó Rabo de
nubes, Lo demás o Cita con ángeles, pero que
quedaron «desarmados» cuando el poeta les regaló
La gaviota, Expedición o una hermosa habanera al
estilo de En el claro de la Luna que, a pesar de
haber sido registrada en 1975, pone en duda el
hecho de que este es un género fuera de moda,
incapaz de conectarse con los más jóvenes.
Tengo que admitir que imaginé que después de tres
años sin protagonizar un concierto en el coliseo
de Miramar, Silvio centraría la mayor parte de su
fabulosa presentación en los temas que integran
el álbum Érase que se era, sobre todo sabiendo
que junto a él estarían los mismos virtuosos que
lo acompañaron en la grabación de dicho
fonograma: la flautista Niurka González, el trío
Trovarroco, el percusionista Oliver Valdés y las
magnéticas muchachas del cuarteto Sexto Sentido.
Sin embargo, de este solo clasificaron El
papalote y la lírica Judith (posiblemente para
dejarnos con las ganas) en este recorrido de más
de dos horas por una música avalada por los
tantos años de perenne permanencia en la memoria de medio mundo.
Como mismo sucediera con Érase..., cuyos temas
parecían, por su vigencia y frescura, escritos
ayer, a pesar de haber sido compuestos
esencialmente entre 1967 y 1972, las canciones
interpretadas con una voz madura y afinada no
fueron una mera repetición de lo ya grabado con
el fin de «despertar» nuestra nostalgia, sino que
sonaron tan contemporáneas que en ocasiones hasta
superaron en lo musical el arreglo con el que
fueron concebidas Días y flores, por ejemplo,
gracias a estos instrumentistas de excelencia que
prefirieron poner en función del lucimiento del
conjunto sus innegables virtudes individuales.
Sin tratar de llamar personalmente la atención
sobre sí, todos, abnegados artistas, supieron
cooperar exactamente en la parte más conveniente,
en todo instante y en cada nota.
Y no obstante César Bacaró ofreció una clase
magistral de contrabajo en Son desangrado o El
escaramujo; en tanto Maikel Elizarde hacía
alardes con el tres lo mismo en un Días y flores
con los inconfundibles aires del punto cubano,
que en el auténtico y espectacular mano a mano
que estableció con Rachid López (guitarrista de
concierto) en Me va la vida en ello. Por su
parte, Oliver Martínez, dueño de unas manos y una
musicalidad prodigiosas, sacaba el máximo
provecho a un set de percusión que parecía ser
demasiado para alguien tan joven, en temas como
La maza, Mariposas o Sueño con serpientes.
En cuanto a las damas, mirándolas embobecido
desenvolverse con gran arte en aquel ambiente
rancañiano, extraordinario y mágico por lo demás,
uno se preguntaba una y otra vez cómo es posible
reunir en una persona tanta belleza, inteligencia
y talento. Es mucho para un solo corazón
comprobar que la González, delicada en el fraseo,
impecable en las acentuaciones y exquisita en los
matices sonoros, amén de ofrecer una sonoridad y
potencia envidiables, mostraba a cada instante su
dominio técnico no solo de la flauta sino también
del clarinete en piezas como Óleo de una mujer
con sombrero, Quién fuera; América, te hablo de
Ernesto; Mariposas, El papalote... Y después,
como si no fuera suficiente tanto hechizo
femenino, fue demasiado para un solo concierto
«soportar» a las mulatas de Sexto Sentido.
Herederas de Elena, Omara, la Mora y Rita, pero
también de Ella Fitzgerald y Aretha Franklin, las
jóvenes impresionaron, primero versionando a
capella como si hubieran sido creadas para
ellas, piezas como No me platiques más, Come
together y El necio, del propio Silvio, para
luego prestar sus afinadísimas y potentes voces a
formidables coros que hicieron más redondas (si
eso es posible) canciones de siempre: La era está
pariendo un corazón, Sueño con serpientes o Me va
la vida en ello por solo citar algunas,
obsequio divino de Luis Eduardo Aute, a quien
Silvio quiso homenajear como mismo hizo con Luis
Rogelio Nogueras de quien leyera el estremecedor
poema Halt!, en medio de un silencio sobrecogedor
que después del último verso y la sentida Sinuhé,
se transformara en ovación merecida para quien es
«el gran poeta de mi generación».
Haydée y Abel Santamaría, los Cinco y Ernesto
Guevara también estuvieron presentes. Los
primeros por medio de Canción del elegido,
mientras que El dulce abismo, convertida en himno
de amor y resistencia, evocaba a Tony, René,
Fernando, Ramón y Gerardo. Por último el
Guerrillero Heroico revivía nuevamente en
América, te hablo de Ernesto y en un Che como
solo puede devolvérnoslo Rancaño. Así, de acierto
en acierto, fueron pasando las horas que
parecieron segundos cuando los presentes
olvidaron que justamente Silvio no es amante de
los coros multitudinarios, mas no pudieron
aguantarse en La maza, ni en Unicornio, ni en
Ojalá, ni en Pequeña serenata diurna, ni en...
Silviófilos empedernidos y en una noche de sábado
en verdad gloriosa, todos salimos, los viejos y
los nuevos oídos, con bríos renovados a
«comernos» el mundo, como amigos cercanos, y
diciéndo para nuestros adentros: Ay, Dios, ¡Quién fuera... Silvio!
@}-,-'-- Maryel, "la guardiana de la suerte"
------------ próxima parte ------------
Se ha borrado un adjunto en formato HTML...
URL: http://mail.trovacub.com/pipermail/silvio_trovacub.com/attachments/20080513/28c60cad/attachment.html
------------ próxima parte ------------
Se ha borrado un mensaje que no está en formato texto plano...
Nombre : Image6.jpg
Tipo : image/jpeg
Tamaño : 10681 bytes
Descripción: no disponible
Url : http://mail.trovacub.com/pipermail/silvio_trovacub.com/attachments/20080513/28c60cad/attachment.jpg
Más información sobre la lista de distribución Silvio